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Noviembre de 2018

Balance

Se acaba otro año y el final de cada uno de ellos favorece la realización de balances. En la AASM, como organización interdisciplinaria que se ocupa de todas las cuestiones de ese campo, debemos hacer un balance doble: uno referido la salud a nivel general en nuestro país y otro propio, el que nos incumbe como institución.

Acerca del que atañe al campo de la Salud en Argentina, lamentablemente, creemos que nos encontramos en un camino de franco retroceso: durante este año hemos padecido, por un lado, la pérdida del Ministerio de Salud, que fue subsumido dentro del Ministerio de Desarrollo Social y, por el otro, el despido de numerosos trabajadores del Hospital Posadas, varios de ellos del área de Salud Mental.

El panorama en la Ciudad de Buenos Aires no es mejor: no solo no se evidencian avances en la adecuación de los hospitales monovalentes de Salud Mental y no se crean dispositivos intermedios, sino que el Ministerio de Salud de la CABA dispuso unificar cinco hospitales en uno, lo que significará un nuevo retroceso en el área. Otra de las cuestiones alarmantes es la reciente aprobación de la Ley de Profesionales de la Salud de la Ciudad de Buenos Aires, en la que no solo se deja en situación de inestabilidad a los actuales trabajadores, sino que se excluye a los licenciados en Enfermería, a los profesionales que actualmente se desempeñan en el área de Salud en el Escalafón General y también a los profesionales suplentes de Guardia, entre otras medidas.

En años oscuros de la Argentina se difundía una propaganda del gobierno que afirmaba que "Achicar el Estado es agrandar la nación". Hoy observamos que la historia se repite cruelmente desde la lógica de ese ajuste. La decisión gubernamental de eliminar el Ministerio de Salud implica un retroceso de casi setenta años: en 1949 el Dr. Ramón Carrillo se convirtió en nuestro Ministro de Salud Pública, instalando la lógica del Estado presente y garante de la salud de todos los ciudadanos. En nuestro campo específico, en lo relativo a la adecuación del sistema de salud que ordena poner en práctica la Ley Nacional de Salud Mental, la situación no es menos crítica. No se vislumbra un verdadero avance en el cumplimiento pleno de dicha Ley, salvo en muy contadas jurisdicciones de nuestro país. En especial, en la Ciudad de Buenos Aires se advierte una resistencia a implementar la adecuación de los hospitales monovalentes con internación en Salud Mental, a crear dispositivos intermedios y, además, un evidente rechazo a la apertura de salas de Salud Mental en hospitales generales. Tampoco se implementan políticas públicas tendientes a generar dispositivos territoriales con base en la comunidad.

En cuanto al balance que nos toca realizar como organización, no podemos más que sentirnos satisfechos. En efecto, durante este año hemos transitado un camino que, si bien es consecuencia de un proceso iniciado hace tiempo, consideramos como uno de los más fructíferos y de mayor crecimiento. En el área de docencia, en 2018 impartimos más de setenta cursos virtuales y presenciales, que atrajeron a más de mil interesados de todo el país y del exterior. Otro de los eventos que nos llenó de orgullo fue nuestro XII Congreso, en el que participaron casi cuatro mil personas. De ese encuentro fueron parte Franco Rotelli, Roberto Colapietro y Alessandro Norbedo, todos de Trieste. Otros motivos que influyen positivamente en nuestro balance son las invitaciones recibidas para participar en los congresos de Trieste, Singapur, Houston y Malta; además, concurrimos a Ginebra (Suiza) con motivo de una Reunión del mhGAP de la OMS. Y una actividad que nos llenó de alegría fue la mesa redonda que nuestra institución organizó en el Hospital Álvarez, sobre el proceso de desistitucionalización en Italia, con Giovanna del Giudice (Trieste) y Michela Vogrig (Udine).

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